“No vestimos hombres”: la campaña que le dio la vuelta al machismo

“No vestimos hombres”: la campaña que le dio la vuelta al machismo

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Pensar en un mundo al revés es imaginar que la lluvia cae hacia arriba y que tus waffles te comen a ti con miel durante el desayuno. Pero también nos invita a pensar en otros aspectos (más importantes) como: ¿y si los hombres fueran los que salieran con poca ropa en las revistas, mientras las mujeres están vestidas y en control de la situación?

Justo ese fue el enfoque que le dio la marca de ropa Suistudio a su nueva colección llamada Not Dressing Men. La cual tiene publicidad que probablemente no estás acostumbrado a ver, mujeres vestidas por completo, de traje, con hombres desnudos que aparecen en el fondo o como objetos decorativos.

 

El estereotipo femenino en los medios se reduce a este modelo: para los hombres, las mujeres son objetos que pueden poseer, lo que les da un sentimiento de poder (típico del machismo). Para las mujeres, estas fotografías son estándares sociales y de belleza que se espera de ellas. En pocas palabras, es un proceso de cosificación del cuerpo femenino.

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La sexualidad masculina tiende a ser representada como algo natural y deseado, mientras que la sexualidad femenina es un símbolo de pureza o pecado a menos que sea para vender.

 

Incluso Suistudio hace referencia a esta relación poder-objeto en la descripción de Not Dressing Men:

«La esencia de tener poder gracias a un traje, la colección es una gala de siluetas chic, impecables y entalladas – una paradoja entre poderoso y juguetón, es un look sencillo que representa negocios. Revisa nuestra nueva colección y pronto será aparente: nos especializamos en trajes, pero no vestimos hombres».

Si aún dudas de la existencia de este fenómeno, sólo mira las fotografías de la campaña actual de Suistudio. ¿Te parecen extrañas o hasta un poco ridículas? ¿Cuándo fue la última vez que viste un anuncio en la tele en el que las mujeres estuvieran vestidas y los hombres como Dios los trajo al mundo? Hasta los comerciales de Carl’s Junior recurren a esta táctica.

Aunque este es un ejercicio útil para poner en perspectiva el rol de las mujeres en la publicidad, sabemos que la solución a la cosificación de las mujeres no es la cosificación del hombre. Ya vimos que poner a alguien encuerado y tirado en un sillón mientras otra persona le agarra una pompa para promocionar algo se ve un poco absurdo. El paso siguiente debe ser dejar de hacerlo por completo.

 No hay necesidad de quitarle la humanidad a alguien para sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Ni para posicionar un producto en el mercado.

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