Lo barato sale caro: así puedes hacer mejores elecciones a la hora...

Lo barato sale caro: así puedes hacer mejores elecciones a la hora de comprar ropa

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La última vez que fui de compras salí con una pollera negra que no necesitaba. Apenas salí de la tienda sentí el arrepentimiento como un aguijón que se me clavaba en el pecho, ¿para qué la compré? Porque era barata y me gustó, ¿pero realmente la necesito?

 

Ya es una situación común: vamos al shopping y compramos, casi por impulso, ropa barata. No te sientas mal, es algo que nos pasa a todas. Nuestras abuelas compraban ropa 2 o 3 veces al año con suerte, no había tanta variedad y era, por lo general, más caro. Ahora podemos comprar una blusa por el precio de un sándwich, pero eso no es necesariamente algo bueno.

Hablemos de números

Solo en Estados Unidos las personas compraron 60 % más ropa que la década anterior y 400 % más que hace 20 años. ¿Qué pasó? La producción de vestimenta aumentó tanto que cada año se hacen más de 80 mil millones de prendas, suficiente para que cada persona en el mundo tenga ropa de sobra, pero la abundancia no significa que las cosas vayan del todo bien. Producimos mucho, pero también tiramos a la basura alrededor de 11 mil millones de kg de ropa que podría reutilizarse.

La industria de la moda creó un modelo de negocio nuevo: el «fast fashion». Según Valentina Suárez, Directora General de Mola, una plataforma de moda sustentable latinoamericana, «la moda rápida se refiere a que el ciclo de vida de la ropa es absolutamente veloz». En vez de lanzar las tradicionales 4 colecciones para cada temporada del año, a través de este nuevo modelo algunas marcas generan «56 colecciones que son totalmente desechables».

Si piensas en cualquier marca de ropa actual sabrás a lo que se refiere. Para mantener un interés constante esas marcas lanzan nuevas colecciones de forma continua que, por lo general, solo usaremos por un par de meses. Los estampados con flores son la moda de un mes, pero al siguiente las prendas monocromáticas son lo último y no alcanzamos a comprar algo cuando ya buscamos lo nuevo para estar al tanto con las tendencias.

Pero es barato, ¿no? Bueno, pues no tanto. Las tiendas de moda rápida nos tientan con productos con precios bajísimos, pero los costos pueden ser muy altos. Este nuevo modelo de empresa nos convirtió en consumidores por deporte, no compramos por necesidad, sino porque estamos aburridos; o queremos sentirnos mejor y salimos de compras. No obstante, eso nos está haciendo mal.

Un estudio realizado por GreenPeace reveló que las compras compulsivas nos hace sentir mejor por un corto tiempo, pero después más de la mitad de los encuestados respondieron que se sintieron culpables por sus compras. Gastar dinero en cosas materiales no nos hace más felices, sino todo lo contrario. El autor británico James Wallman acuñó el término «stuffocation» (algo así como asfixia de las cosas) para referirse al círculo vicioso de trabajar para acumular cosas y que llena de ansiedad y nos limita a la hora de llevar vidas más plenas.

Si comprar ropa de manera impulsiva no nos hace felices y tiene un impacto negativo en el mundo, ¿por qué lo hacemos? Algunos sencillamente no podemos resistirnos a un diseño lindo por un bajo precio, pero si logramos hacerlo los beneficios pueden ser enormes. Acá te mostramos cómo puedes resistirte al impulso de comprar una prenda barata y optar por elegir por algo que dure más o alargar la vida de las que ya tienes.

Calidad vs. Cantidad

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Creative Lab/Shutterstock
 

Sabemos que el precio es una gran variable. No todos podemos permitirnos una prenda muy cara cuando sabemos que hay alternativas más baratas. Pero a veces vale la pena gastar un poco más por una mayor calidad, y aquí te decimos por qué:

Saca cuentas

«Lo barato sale caro», dice el dicho. Un buen par de zapatos te va a salir caro cuando llegues a la caja registradora, pero la cantidad de veces que lo vas a poder usar compensará ampliamente el precio. Uno barato y de poca calidad va a terminar saliendo más caro al final porque solo va a durarte 1 temporada o, a lo sumo, 2.

Por otra parte, comprar muchas prendas por impulso puede sumar mucho más a largo plazo. Antes de comprar algo caro y de buena calidad tendemos a pensarlo con más cuidado y terminamos comprando algo que realmente necesitamos. Mucho mejor para ti y tu billetera.

«Carne y patatas»

Michael Kors, el diseñador americano, tiene un gran consejo para todos:

El 70 % de las prendas que tienes deberían ser carne y patatas, mientras que el 30 % debería ser adorno —color, estampados, brillo, accesorios—. Demasiadas mujeres creen que las proporciones son al revés y después no entienden por qué no tienen qué ponerse.

La idea es que es más importante tener unos cuantos básicos de buena calidad y duraderos, pero puedes buscar cosas más baratas y temporales para variar tus looks.

 

Una consciencia limpia vale más

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neenawat khenyothaa/Shutterstock

La moda rápida es barata, pero tiene efectos muy negativos en el mundo: es una de las industrias más contaminantes del mundo y para tener precios tan bajos muchas recurren a fábricas en países en vías de desarrollo (como Bangladesh) que explotan a sus empleados.

 

Suena como un problema muy difícil de resolver, pero no tiene por qué ser así. La solución está en nuestras manos, solo necesitamos ser conscientes del efecto que tienen las gangas de las tiendas de moda rápida y optar por una alternativa más ética.

Los productos sustentables tienden a ser un poco más caros, pero, según Suárez, «el precio se va estabilizar cuando se convierta en costumbre y los precios de las marcas sean sostenibles pueden bajar».

Una vida más larga

Si no puedes gastar más por un producto de mayor calidad, no te preocupes, no necesitas ir a una tienda para conseguir ropa nueva. Cada año se tiran toneladas de ropa en perfecto estado y para minimizar ese impacto puedes optar por algunas de las opciones que recomendó Valentina Suárez para alargar la vida de las prendas.

Comprar en tiendas de segunda mano

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Paolo Paradiso/Shutterstock
 

La ropa vintage está de moda. Puedes encontrar tesoros escondidos en una tienda de segunda mano, así que, ¿por qué no intentarlo? Si decides comprar en tiendas de segunda mano puedes lucir una pieza única y a la vez darle un nuevo uso a una prenda que, de lo contrario, iría a parar a un basurero.

Hacer swaps

Puedes juntarte con amigos y canjear tu ropa usada por la de tus amigos, o descargarte una de las aplicaciones que puedes utilizar para encontrar personas que quieran intercambiar sus prendas.

Upcycling

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Freedomz/Shutterstock
 

Upcycling se refiere al proceso de darle un nuevo uso a un objeto que, de otra manera, sería descartado. De esa forma puedes convertir un par de jeans rotos en shorts para el verano o una camisa de hombre en un vestido nuevo. Solo necesitas una aguja e hilo, pero si no sabes coser puedes buscar eventos de upcycling cerca de tu zona.

Cuida las prendas que ya tienes

No hay mejor forma de resistir el impulso de comprar algo que no necesitas que cuidando lo que ya tienes y resulta que muchos de nosotros no sabemos cuidar nuestras prendas. Suárez recomienda que para alargar la vida útil de una prenda no hay que lavarlas demasiado. «Un pantalón debería lavarse cada 2 semanas con suerte, a menos que esté muy sucio», explicó.

Mi pollera negra sigue en el armario, igual que el día que la compré y es un recordatorio constante de que tener más cosas no significa ser más feliz. Así que ya lo sabes, si alguna vez te ves tentada a gastar dinero en prendas que no necesitas realmente, puedes recordar algunos de estos tips y optar por opciones más duraderas y que pueden tener un impacto positivo en el mundo.

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